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Belleza apoteósica o cómo dormir 100 años: Petipá/Ek.

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Para poder observar el ballet de La bella durmiente basta con hacer referencia a la época en que fue creado y, más que a ésta, al movimiento que lo vio nacer: el Romanticismo. El Romanticismo será un movimiento dentro del cual surgen ballets como Giselle, La Sílfide, Coppélia, entre otros. Los temas y los argumentos recurrentes de estos ballets van a girar alrededor del amor, en la mayoría de las veces, un amor no correspondido, un amor imposible con un especial interés y fascinación por lo fantástico, los sueños y lo sobrenatural; será entonces que la bailarina será transfigurada para dar vida a los argumentos de los mismos. La bailarina será un objeto, una imagen de admiración y de idolatría por parte del público receptor y sobre ella recaerá todo el protagonismo de la escena. En esta época debemos contemplar también que aparece un elemento técnico que será trascendental y único en la historia del ballet: el uso de las puntas en los pies; pues será un artificio para realzar la ligereza, la belleza y la idealización de la bailarina.

Situando a la literatura de finales del siglo XVII, Francia asistió al nacimiento de un nuevo género: el cuento de hadas; y Charles Perrault (París, 1628-1703) será uno de los principales exponentes. Es así que la expresión cuento maravilloso o cuento de hadas se refiere a un relato fantástico de origen popular, de transmisión oral, con abundancia de elementos imaginativos, y protagonizado por seres sobrenaturales como hadas, brujas, ogros, gigantes, duendes, etc., que se moverán, junto con otros personajes de la narración, en una esfera de atemporalidad. Vemos que el cuento de hadas es un género literario donde la mayoría de las veces, un hechizo y/o encantamiento condicionan la conducta de los enamorados, es decir, que la magia y la fantasía son elementos fundamentales para el desarrollo del argumento en el cuento y por consecuencia así será en el ballet de Petipa, respectivamente.

A este efecto se realiza un estudio comparativo en referencia al ballet de La bella durmiente coreografiado por Marius Petipá y el coreografiado por Mats Ek, ambos con música de Piotr Ilich Tchaikovsky. Contando en el primer caso, con escenografía de Ivan Vsevolozhsky, siendo que este ballet será llevado por primera vez a escena en San Petersburgo, siendo un ballet en tres actos con un prólogo que cuenta la historia de amor entre la princesa Aurora y el príncipe Désiré. El libreto fue escrito por Vsevolozhsky y el propio Petipa, en base al guión del cuento de Perrault, La bella durmiente del bosque (1697); al respecto sabemos que los cuentos de Perrault nacieron para grupos públicos de Versalles, de manera que tuvieron presencia en todas partes.

La importancia de La bella durmiente radica en lo programático y político, ya que la Escuela Rusa, busca emular la grandeza de las cortes francesas, pero con un carácter de perfeccionamiento que ha pasado a través de la depuración de la técnica rusa. La creación de ésta obra, en 1890, no solo estableció los principios del clasicismo en la danza, sino que también ponía en concreto la magnificencia de la cultura rusa como el siguiente dictador de cultura a nivel mundial.

Refresquemos un poco el guión del clásico de La Bella Durmiente del bosque; el rey Florestán XXIV y su esposa, la reina Silvia, celebran el nacimiento de su hija la princesa Aurora, en una ceremonia de bautizo a la que son invitadas seis hadas para agasajar a la niña con virtudes y dones, pero la malvada bruja Carabosse, que no había sido invitada, se presenta furiosa y lanza una maldición sobre la princesa: Aurora se pinchará el dedo con un huso de una rueca y morirá cuando cumpla dieciséis años. El hada de las lilas interviene para que, en lugar de la muerte, el huso cause un apacible sueño de cien años a la princesa, sueño del que solo se despertará con el beso de un apuesto príncipe. El príncipe Désiré encontrará a Aurora en el bosque, la despertará con un beso, y todo el reino saldrá del sueño para celebrar el matrimonio de la pareja.

Contrarrestando a esto en la versión de La Bella Durmiente de Mats Ek se propone a Aurora quien es ahora una adolescente que pasa de sus padres; unos padres que pertenecen a una clase social burguesa, con una historial corriente como cualquier pequeña familia a la espera de su primogénito al cual le tienen planificada una vida, pero Aurora esta vez quiere elegir por sí misma a su pretendiente. Esta vez el embrujo será de droga, un pinchazo que la separa de las machistas atribuciones del tejido y la rueca que están presentes en la versión clásica, tanto escrita como bailadas. Un pinchazo que, en lugar de sumergirla en el sueño profundo de la pasividad e introspección adolescente, la lanza a la experimentación de su subjetividad en un juego de rebeldías a gran escala. Una interpretación del pinchazo que pone a la eterna bella en el equilibrio de un hilo emocional y ético único.

Mats Ek conoce la norma, es un coreógrafo completamente familiarizado con las otras versiones de La Bella Durmiente y eso es visible por los constantes guiños que hace en momentos tan claros y específicos como en el Adagio de la rosa de Petipa, donde los tres pretendientes que cortejan a Aurora, entre los que ahora se encuentra un rockero; o como el viaje en el bosque del segundo acto, pero esta vez con las bailarinas burlándose ataviadas con el tutú. Como es también obvio que Ek conoce el uso que se le ha dado al cuento oficial dentro del Ballet Clásico, siendo un saber y una virtud que puede extenderse al panorama coreútico con énfasis en lo clásico, pero que Ek de modo muy concreto deja ver que puede ser aplicable en general, como ha demostrado en el visionado y análisis de Giselle durante la clase.

El propio Ek tiene una historia peculiar en la cual, ya que como bailarín ha comenzado a estudiar danza a los 27 años bajo la tutela de Donya Feuer bajo la técnica Graham, este dato es de suma importancia en su conformación como coreógrafo, ya que los tipos de diseños en el movimiento que se presentan en La Bella Durmiente, pero también en general en todas su obras requieren de una suavidad y suma elasticidad de los intérpretes para ser ejecutados. Los diseños de movimiento por su naturaleza consistente se presentan demandantes de una extrema amplitud en el rango de si ejecución. De modo que la coherencia que nos presenta Ek se muestra a muchos niveles en esta coreografía; por una parte en la elongación que está todavía muy presente y por otra en la abundancia de los portés. Es así que podemos apuntar que en esta obra se perciben muchas de las pautas habituales del coreógrafo como, el uso de la música de modo omnipresente desde la exuberante partitura de Tchaikovsky, la cual se relaciona tan cordialmente con la coreografía que resulta intuitiva; y por otro lado, la escenografía que puede ser tan simple como limpia y que parece tener, como todo el juego escénico de Ek, es un único objetivo: la comprensión del relato. Es importante hacer mención sobre la particular manera en la que se pone Ek en relación a la técnica y la expresión, su estilo es inconfundible, teniendo como consecuencia la comprensión.

Ek propone a la heroína con mucha heroína. Aurora rompe con la tradición. Aquí Carabosse experimentará al límite la marginación, rol que ya había vivido en la versión de Petipa, estando marginada del protocolo de la realeza, ahora su papel sufrirá los estragos a nivel social apareciendo así como el dealer, manteniendo una codependencia y un enamoramiento entre Aurora-Carabosse. Un Carabosse migrante, de color, traficante, representando todo lo que la sociedad del espectáculo oculta. Con respecto a lo que Ek contextualiza de la sociedad del espectáculo tendremos el uso de la fantasía aplicada en las hadas en un estilo de divismo. Hadas mas cercanas a divas de cine, cantantes, modelos, arquetipos de mujeres bellas, refinadas, gráciles y sensuales durante cada una de sus presentaciones muy similares a lo que sucede en la versión clásica. Y mientras que el príncipe Desiré antes tenía visiones en el bosque que le marcaban una intuición de búsqueda del amor como algo divino, ahora se será un televidente-espectador-fanático que no tendrá intuición sino obsesión y un marcado rechazo entre lo que desea ver y lo que es la realidad. Desiré engloba a este consumidor heteropatriarcal, hombre, blanco, joven, guapo y sobre todo con una enorme capacidad de alterar un orden, será un personaje que nos romperá esta esencia de fantasía que vivimos, porque ésta Bella Durmiente se encontrará no en medio de un bosque, sino en medio de un set de filmación, la fantasía no nos ha abandonado con los cuentos de Perrault, sino que se ha transferido a los medos masivos de comunicación.
En las aportaciones en movimiento que hace Ek dentro de esta versión aparece el manejo constante de torsiones, tal ves proveniente de este mismo trabajo planteado por Martha Graham como posibilidad de la movilidad de la espalda, así como estos principios básicos de la misma técnica como lo son la contracción y el release, así como las espirales; que se combina con las posiciones también del tronco inferior creando una sensación de mayor dificultad en la conservación del equilibrio. Ek es considerado por los críticos más como un coreógrafo cercano al neo clasisimo, que a la danza contemporánea, tal vez por su trabajo desempeñado en el Nederlands Tanz Theater y su combinación de elementos del ballet clásico.
Esto nos lleva a realizar un estudio sobre los requerimientos físicos para mantener el equilibrio en el rigor que exigen sus movimientos tan consistentes y de extrema literalidad. Es así que tratando de responder a este cuestión, se observa a detenimiento un uso de la kinesfera de los interpretes contemplando un centro dividido en dos partes, a uno le denominaremos centro contractivo y el segundo centro expansivo. Bajo la premisa de la definición del centro del equilibrio que presenta el cuerpo humano nos menciona que, el centro está ubicado en la parte anterior tres dedos debajo del ombligo y en la parte posterior en la tercera vertebra lumbar (presentando diferencias anatómicas diferentes para cada cuerpo), siendo así se analiza que el centro contractivo es el que ayudará a recoger el peso del cuerpo de los intérpretes siendo utilizado en posición bajas de extrema flexión, que son propias de un nivel medio refiriéndose más a la danza moderna; y por otra parte si se analiza que el centro expansivo es la gran ayuda en el poder de dosificar y dirigir la energía hacia las extremidades de los interpretes en función de tener mayor alcance en la proyección del movimiento. En lo cual la funcionalidad del concepto del centro nos ayuda a poder entender como es que los intérpretes y los propios movimientos de Ek son capaces de mantener el equilibrio, realizar cambios de peso, pero sobre todo, realizar la disociación en el trabajo físico comportando diferentes calidades en la intensidad y a la vez la fluidez que requiere la coreografía.

El estilo de Mats Ek presenta combinaciones de piernas en posiciones muy bajas o de amplia profundidad en flexión como grand pliés en segunda posición, cuartas posiciones hasta la rodilla y segundas posiciones que presentar torsión en sus piernas. Encontramos un manejo de los torsos con pequeñas y grandes contracciones o posiciones redondas y espirales que permiten la suspensión del movimiento. Es así que en las extremidades superiores, así como en los brazos se comportan de manera simétrica y lineal, pero debido a los cambio que presentan los torsos, se darán el efecto de variaciones. Se puede observar que los brazos pocas veces presentaran formas circulares.

Como antes habíamos mencionado en relación con la kinesfera que delimita los movimientos del cuerpo humano, el estilo de Mats Ek presenta rangos amplios de movimiento, aunque parezcan algunos movimientos pequeños; no importará su tamaño ya que siempre existe la amplitud.

En el espacio general o lo que podríamos denominar el espacio en el escenario, Mat Ek hace un manejo lineal y simétrico muy proporcional, causando un efecto de orden muy controlado percibido por el espectador, pero por el contrario para los intérpretes en ciertos momentos específicos requiere de ellos una exigencia en la precisión y que será que se presente una alta complejidad por el uso del espacio intergrupal simultáneamente. En el espacio intergrupal, se hace referencia al espacio que se establece en las formas coreográficas en relación entre los intérpretes. El posicionamiento dentro del grupo para mantener la relación espacial entre cada integrante, así como los desplazamientos en individual, así como en dueto o en conjuntos necesarios por el diseño coreográfico que se demande. Esto es un determinante más en la ejecución del intérprete dentro de los parámetros de espacio-tiempo-música que Ek peculiarmente sabe usar y será un recurso que faltará en este propuesta. Es así que en correspondencia con la versión de Petipa el uso es extremadamente contrastado, ya que no existen grandes cuerpos de baile, sino un manejo mas del solista y los duetos. Existe un manejo mas de la forma coreográfica de pequeñas células que grandes complejos de cuerpos de bailes ordenados.

Como habíamos determinado en un inicio Mats Ek presenta casi en la mayoría de la composición de esta pieza, una literalidad en la musicalidad, presenta un ritmo musical en el ritmo de los pasos que comparte con al versión de Petipa. Se dice que en general el uso del ritmo musical literal es correspondiente al género de la Danza Clásica, en cambio el ritmo musical de soporte es más correspondiente a la Danza Contemporánea, aunque cabe destacar que esto rol se acota de manera general, pero no única. En la precisión, el fraseo, lo que denominamos como mickey-mousing se reafirma y se mantiene con la finalidad de mantener una presencia y una atención hacia los interpretes. Es así que la precisión determinará qué presión y calidad de movimiento son necesarias para completar una buena interpretación. Se decía que la forma delimita mucho el movimiento de lo que se hace, es por eso que el fraseo estará lleno de matices. Contemplaremos que el fraseo del movimiento y la precisión siempre irán de la mano.

Una de las grandes aportaciones de Ek sin duda es la alegoría que realiza de este gran ballet imperial, que como antes habíamos mencionado sirve de parámetro de magnificencia de cultura occidental, lleno de cuadros, y escenas donde podemos mirar a cada una de las hadas presentarse, a cada uno de los interpretes presentarse también, todo muy característicos del protocolo de la monarquía que hacía que los espectáculos de la realeza fueran eternamente largos. Los cuales reafirmaban una serie de principios sobre los que se basaba el amor y la moral; para entonces Ek persigue trastocarlos y contar algo. Trastoca en todos sus aspectos, lo apolíneo de los diseños coreográficos, así como el mismo lenguaje clásico, ahora la burguesía será la nueva realeza, serán a los nuevos que hay que entretener, serán los nuevos que decidirán como se escribe un guión. El hecho de que el espacio ya no sea una palacio o un bosque sino un set de grabación que puede transformarse, rompe con lo límites de la ficción. La ficción dentro de otra ficción, un recurso dramatúrgico que puede llevarnos a reflexionar sobre la construcción de diversas realidades y su grado de implicación en los valores de nuestra sociedad.

En la Bella Durmiente de Petipa después de haber resuelto el hechizo de la Aurora y olvidarnos de Carabosse, se nos presentan otras realidades dentro de esta fantasía, con otros cuentos otras historias. Historia dentro de historia, animales fantásticos y personajes que en nuestra vida imaginaríamos que bailarían, ahora están entreteniendo a la realeza, el formato de solistas, variación de hombre, variación de mujer y su pa de deux apoteósico nos sumergen en otra realidades donde no sabemos donde acaban y nos alejan mas de la que tenemos presentes. Ek no pone mas cuentos que los que ya sabemos, incluso antepone mas a Carabosse un personaje que da tanto sentido a Aurora y a la existencia de su hechizo-adicción durante lo largo de la historia. Durante las presentación de las hadas nos es difícil distinguir si estamos soñando o alucinado. Tenemos a la adicción de frente a nosotros y sin embargo no nos causa ningún tipo de ruido, toda la magia del espectáculo, acompañado de coloridos vestuarios, música y brillantes interpretes nos mantienen en un letargo. Tal vez en el letargo de la Aurora de Petipa. Ek trata de despertarnos en otros tiempo y si, 100 años después. El espectador sigue en el sueño, mientras que Aurora está mas despierta que nunca, tanto que prefiere la adicción que la realidad que le venden la sociedad.

Bibliografía:
  • Pedroni, F. (1990). El territorio del teatro-danza. El Público, (76).
  • Margaret Fleming-Markarian. (2012). Symbolism in Nineteenth-Century Ballet. Bern, Switzerland: Peter Lang. Pp 9-50.
  • Ramirez B. (2016). Notas sobre Historia de la Danza. Barcelona. Insittut del Teatre.
  • Abad Carlés, A. (2001). Historia del ballet y de la danza moderna. Madrid: Alianza Editorial.
  • Colomee, T. (2010). Introducción a la literatura infantil y juvenil. Madrid: Síntesis.
  • Perrault,CH.(2005). Cuentos de Perrault. Reproducción digital de la Edición de Madrid, Biblioteca Universal, 1890. Colección de los mejores autores antiguos y modernos, nacionales y extranjeros, 131. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes; Madrid, Biblioteca Nacional.


















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