Algo ha pasado durante el mes
pasado de diciembre, esta vez se ha llevado acabo la quinta edición
del Festival de Danzas Urbanas en el Mercat de les Flors. Y aparece
el Festival HOP, el cual es un proyecto impulsado por la Asociación
El Generador Arte y Creación Cultural que, desde 2011 fomenta la
creación escénica contemporánea de las danzas urbanas. El HOP se
define como una plataforma de investigación, creación, exhibición
y difusión que los bailarines/as de las danzas urbanas tienen, y
como punto de encuentro para poder desarrollar y exponer sus trabajos
artísticos.
Cabe destacar que el Hip-hop es un
movimiento artístico y cultural que surgió en Estados Unidos a
finales de los años 60´s y se desarrollo en las década de los
70´s, en las comunidades afroamericanas y latinoamericanas de
barrios populares neoyorquinos como Bronx, Queens y Brooklyn, pero
llegó a popularizarse y extenderse, siendo adoptado por la población
juvenil en general otorgando un acercamiento al uso de un lenguaje
nuevo, tanto verbal, no verbal y musical para la libre expresión
hasta la década de los 80´s.
El HOP Festival se llevó a cabo
del 9 al 17 de diciembre con diversas actividades como exhibiciones,
workshops y presentaciones de trabajos en proceso de artistas locales
y nacionales. En su actividad de cierre se tiene una muestra de
varias compañías invitadas entre las cuales una ha llamado
grandemente mi atención y es que dedico mi escrito a hablar de ella
en especial, y me refiero a la compañía Paradox-sal.
Paraddox-sal es una compañía
creada durante el verano del 2012 por iniciativa del coreógrafo
Ousmane "Babson" Sy, la
compañía está formada por 14 bailarinas de diferentes países
(Francia, Inglaterra, Rusia, Países Bajos, etc) con la constante
principal de que provienen de culturas diversas. El objetivo era
reunir a bailarinas que pudieran inspirarse en su pasado, tanto
artístico como cultural, para desarrollar y dar otra dimensión a un
baile con el apoyo del Afro
House Spirit.
El ambiente que ha generado el
Afro House Spirit como
movimiento artístico, representa hoy en día el enlace que resulta
entre la música tradicional, la música de culturas ancestrales de
África y la música electro. Paradox-sal
se concibe a sí misma como una propuesta artística en plena
emergencia y en constante evolución; donde el cuerpo está
profundamente implicado en la experimentación de los estilos de
baile; es así que en Paradox-sal
encontramos combinaciones entre el Locking, Jazz, Popping, Hype,
Dancehall, Danza Contemporánea, House, Waacking y Hip-Hop. Ésta aleación ha permitido a
Paradox-sal construir
una identidad atípica que permite a todas navegar, donde la compañía
ha rodado desde las escenas prestigiosas hasta las menos conocidas,
con la consigna de promover el cambio y el intercambio.
Es así que Paradox-sal
nos presenta Fighting Spirit.
“Una pieza en el que un grupo de ocho bailarinas transcienden sus
propios cuerpos y sus lenguajes intentando conseguir una libertad de
estilo. En este nuevo espacio de expresión, donde la cuestión de la
femineidad no se menciona pero se personifica, las bailarinas
encontrarán los movimientos para interpretar lo que son: mujeres en
comunión con su cuerpo y con su fuerza”. Es lo que nos menciona la
sinopsis del HOP Festival. La coreografía corre a cargo de Ousmane
Sy, la creación por parte de All 4 House / Paradox-sal; y la
interpretación por: Cynthia Lacordelle, Nadiah Idris, Odile Lacides,
Stephanie Paruta, Valentina Dragotta, Nadia Gabrieli Kalati + 1
bailarina.
Fighting Spirit, es la pieza
que cierra el encuentro. La repetición de ritmo de un cuerpo llama a
los otros siete para entrar en la escena. Un simple paso. Un ritmo
repetitivo. Una especie de mantra sonoro que se repite muchas veces
hasta poder ser el único sonido percibido por la audiencia y el
único sonido que vibra en el espacio y retumba en los cuerpo. La
repetición y lo elemental de la ejecución es lo que hace que la
alienación de su danza no este por encima de sus cuerpos. Son
mujeres que se encuentran en la repetición, son mujeres que
transitan por este lenguaje, no están subyugadas. Las mujeres que
están presentes sin embargo no tiene un carácter neutral, tienen
mucho que decir sin tener que mencionarlo. Son mujeres
afrodescendientes, mujeres racializadas en un contexto occidentalista
postcolonialista. Se sabe perfectamente que el Hip-hop ha sobrevivido
por el uso de su fuerza politizadora, para poder denunciar aquellos
temas que las poblaciones mas vulnerables sufren en el contexto de
donde ha surgido como lo fue en Estados Unidos. Paradox-sal
escarba en sus raíces, y nos
confronta con un presente que no deseamos ver, todo para dar un giro
mas precipitado a lo vanguardista que pueden resultar las danzas del
HOP Festival.
Menciono esto, por la apropiación
que se ha hecho por parte del hombre blanco donde generalmente es
posible ver que las agrupaciones de Hip-hop estén integradas por
hombres, dejando a nivel marginal la participación de las mujeres,
enfatizando que éstas danzas han surgido como una necesidad de
expresión de los cuerpos discriminados, racializados. Es así que
Paradox-sal se les
adelanta a pasos agigantados con su sola presencia de 8 mujeres
poniendo el cuerpo, en las mezclas mas allá del exotismo, poniendo
el cuerpo en el cotidiano al que se enfrentan como grupo doblemente
vulnerable: Mujeres y afrodescendientes.
A esto me gustaría citar a Angela
Davis cuando el pasado mes de
octubre ofreció la conferencia Revolución o Resistencia
en el CCCB, donde
propugna nuevas formas de democracia que vayan más allá del actual
sistema capitalista. "Queremos algo más que reformas. No ser
asimiladas por un sistema que en líneas generales permanece
intacto". Y que a la vez se pregunta: "¿Qué significa
para una persona que está en el punto de vista del racismo ser
asimilada por una sociedad racista si las estructuras siguen siendo
racistas?". Para Davis
tanto como para Paradox-sal
aceptar eso supone aceptar igualmente la pobreza, la violencia y el
racismo que se vive día a día en las calles.
De ahí que la relevancia en su
propuesta sobre la honestidad y sencillez son base en la mezcla de
sus códigos, así como una habilidad extraordinaria para generar un
ambiente contenedor por medio del ritmo y ejercer la fuerza de su
resistencia física que invoca con sus voces de guerreras a una
revolución que no deja indiferente tanto a espectadores como a
participantes. Paradox-sal
se adueña y ha logrado hacer uso del poder de representación y
visibilidad para llegar a grandes salas. Si realizamos una lectura
mucho mas profunda de lo que ésta sencilla o simple manifestación
artística llevada a cabo por mujeres racializada nos quiere decir,
nos permite abrir los ojos y poder ver que esto responde a lo que en
Francia se pretende abordar, si profundizamos, lo que un grupo de
mujeres nos deja ver es lo que los expertos llaman racismo
de Estado en la Quinta
República. Esto se traduce en la falta de profesionales y empleados
públicos racializados en varios campos de la gobernanza del país.
El racismo de Estado,
como tal impide que los nativos de las antiguas colonias ocupen un
lugar digno en la sociedad francesa moderna.
Por consiguiente, el racismo
postcolonial no es una simple
supervivencia del pasado. Se trata, por el contrario, de una
producción permanente y sistémica de nuestra sociedad, ya que las
representaciones heredadas del pasado se reformulan y reinvierten al
servicio de intereses contemporáneos. Es nuestra sociedad en la que
vivimos, antiguamente colonizadora, la que actualmente continúa
produciendo indígenas en el sentido político del término: unos
subciudadanos, unos
sujetos que no son
extranjeros en sentido jurídico, pero a los que, aún así, no se
les trata como verdaderos cuidadanos a parte completa.
Fighting Spirit nos remueve
a luchar por cambiar el presente, nos llama ser conscientes de ambas
posiciones tanto del colonizador como del colonizado, del
privilegiado como del desfavorecido, así como del discriminador y
del discriminado. Fighting Spirit es
la lucha por no quedarnos en silencio ante las estructuras, a no
quedarnos callados frente a una agresión, a no invisibilizar el
racismo y nos coloca como sujetos de acción para no perpetuar éste
orden.
De manera complementaria se estableció un diálogo con Bárbara Rauber que depslego tres preguntas para poder completar mi escrito y que ayudaron a profundizar en ello.
¿Identificas imágenes, estructuras y ritmos plásticos en la pieza?, ¿podrías relacionarlos con otras obras (escénicas o no)?
Es interesante el poder hablar sobre la identificación, como sabemos actualmente todo arte tiene un contagio proveniente principalmente del mundo del arte occidental, cuando se habla de primitivismo y fauvinismo el artística occidental es quien extrae el exotismo para desear volver hacia una autenticidad que no es propia, pensando que esas formas eran las auténticas. Creo que en esta pieza se encuentra en la búsqueda dentro de la extracción de la esencia de una métrica concreta que contiene la música africana, y que sirve de estructura a modo minimalista. Fighting Spirit me ha recordado de alguna manera a Rosas Dans Rosas de Anne Teresa de Keersmaeker.
Como tal presenta una matemática de la pieza que lleva a un punto climático, a una resolución. Es como un tránsito espiraleado donde se gira al rededor de la simplicidad, por medio de su propia danza nada acrobática, y me refiero a lo acrobático como una constante de la danza urbana, ya que su fuerza radicaba en el aspecto contenedor del ritmo, su maestría de salir de el y entrar de nuevo manteniendo ese resonar en el espacio, en los cuerpos, y en el espectador.
En referencia con Rosas Dans Rosas que también estuvo en la misma sala por el mes de septiembre
como apertura de la temporada de danza del Mercat de les Flors, se asemeja mucho en el uso de personajes femeninos, quienes bailaban durante cerca de 50 minutos unas difíciles combinaciones de repetición constante sin grandes variaciones en las cuales requerían de una gran concentración tanto física como mental. La métrica era el aspecto contenedor, y también dictador de los cuerpos. Es así que los ritmos del AfroHouse rescatan con el primer objetivo, mas lo tribal, lo repetitivo, el trance para llevar a la bailarinas y también al espectador a esa fuerza que representa la resistencia la condición doblemente discriminatoria de ser mujeres y afrodescendientes.
como apertura de la temporada de danza del Mercat de les Flors, se asemeja mucho en el uso de personajes femeninos, quienes bailaban durante cerca de 50 minutos unas difíciles combinaciones de repetición constante sin grandes variaciones en las cuales requerían de una gran concentración tanto física como mental. La métrica era el aspecto contenedor, y también dictador de los cuerpos. Es así que los ritmos del AfroHouse rescatan con el primer objetivo, mas lo tribal, lo repetitivo, el trance para llevar a la bailarinas y también al espectador a esa fuerza que representa la resistencia la condición doblemente discriminatoria de ser mujeres y afrodescendientes.
¿Cómo te posicionas tú delante de la propuesta de Paradox-sal?, ¿por qué te sientes interpelado?y ¿en qué medida te reconoces en el creador, las bailarinas, el público, y la estructura?
Mi posicionamiento es claramente a favor de la experimentación, aunque sabemos que lo que se ha llegado algo vez ya a un teatro ya no es un arte vivo, sino que ya ha pasado por un proceso de validación y reconocimiento por aquellos que valoran èsta manifestación como arte. La vanguardia sucede fuera de estos espacios. Pero sin embargo, en esta revisión me interpela el aspecto de la equidad de los individuos apelando a los principios de raza y género.
Y tal vez uno de los aspectos donde puedo yo reconocerme tanto con el creador, como con las interpretes es en esta fuerza que se tiene de visibilidad. Es aquí donde se debate un doble aspecto, lo que ya es visible no tiene la misma validez que lo que sucede en las calles, pero sin embargo lo que llega a tener un espacio de representación ya comienza abrir un camino para la siguientes generaciones de personajes racializados dentro de la escena del arte occidental.
En el pasado ImpulTanz se hablaba de que toda la vanguardia en danza solo era dada por coreógrafos y profesores blancos, mientras que al resto de comunidad racializada se localizaba en el área de danzas folclóricas o urbanas. Es tan sólo mirar el contexto institucional del que nos rodeamos día a día y es posible mirar la desigualdad que existe. Dentro de la media de alumnos que están en el Institut del Teatre el 70% es de origen local un 20 o 30% es nacional y tan solo un 10 o 5% es de origen internacional. Con la clara tendencia con personas provenientes de América, con una casi nula presencia de alumnos de origen africano y de medio oriente. No hay diversidad. Por lo tanto a penas en la nuevas generaciones se logra ver a algún alumno en el CPD que estudia danza, lo cual su probabilidad de éxito aun queda en cuestión. Por mi parte es necesario romper, estas limitaciones y generar nuevas estructuras, nuevas maneras de intercambio, visibilidad y sobre todo de apreciación.

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